El Salvador
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Geschichte der Wirtschaft El Salvadors

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Historia de El Salvador, Tomos I y II, Ministerio de Educación. 1994

La raíz prehispánica de los salvadoreños es la maya-pipil, quienes poblaron las tierras de Cuscatlán (El Salvador) más de 1200 años antes de Cristo. Para esas fechas sus asentamientos urbanos estaban bien organizados económica y políticamente. Sus avances se reflejan principalmente en el famoso Códice conocido como el Popol Vuh, libro histórico sobre la creación de la humanidad y el origen de los pueblos Mayas. El lector acucioso podrá encontrar en el Popol Vuh el vasto conocimiento científico y filosófico desarrollado en aquella época, comparable con el nivel de desarrollo alcanzado por las culturas China, Babilónica y Egipcia; conocimientos que han sido transmitidos sabiamente a las futuras generaciones a través de ritos y símbolos religiosos.

Desde aquellos tiempos, las tierras que hoy forman El Salvador se caracterizaron por ser el punto de convergencia comercial y cultural de los pueblos del norte y sur de Mesoamerica. Dichas características son evidenciadas por la cantidad de vestigios de otras culturas que se han encontrado en diferentes sitios arqueológicos explorados. A partir de la llegada de los Europeos se presenta un cambio fundamental en el devenir de Cuscatlán y se crea una nueva mezcla cultural.

El Salvador tuvo su primer encuentro con los españoles en el año 1524, cuando Pedro de Alvarado dirigió la conquista de las tierras al sur de México para colonizarlas. Alvarado llegó a Cuscatlán a través del departamento de Ahuachapán, donde enfrentaron a muchos guerreros pipiles que mostraron una fuerte resistencia al ejército español.

A principios del siglo XVI fundaron los primeros pueblos españoles en territorio salvadoreño: las Villas de San Salvador y San Miguel, con las características propias de las urbes europeas. La mayoría de pobladores nativos pasaron a servir los intereses de los colonizadores, rompiendo la estructura comercial intercultural que sostuvieron los mayas-pipiles en la región; pasando a ser únicamente productores agrícolas para abastecer las necesidades de la metrópoli española.

Con la prosperidad del añil, la mayor injerencia de las autoridades coloniales en decisiones locales, junto a los cambios que se gestaron a raíz de las reformas borbónicas, se crearon las condiciones que llevarían a los movimientos independentistas a lograr la emancipación centroamericana de la colonia española el 15 de septiembre de 1821, con lo cual dio inicio la vida independiente de El Salvador. En la segunda mitad del siglo XIX hubieron grandes reformas de corte liberal que dieron nueva configuración política y económica a la República, expandiéndose a toda Centro América, dando un nuevo impulso desarrollista a la región.

Durante el S. XX predominó la economía basada en la producción agrícola sustentada principalmente en el café, el algodón y el camarón. Hubieron esfuerzos encaminados a desarrollar una economía de sustitución de importaciones a través de la integración centroamericana y la diversificación de la producción agrícola. Hasta finales de los 70, El Salvador era conocido como el Japón de Centroamérica.

Debido al conflicto armado que se desarrollo en la década de los 80, el país disminuye su dinamismo mostrado en décadas pasadas. Sin embargo, a partir de los Acuerdos de Paz firmados en 1992, se inició una nueva fase de desarrollo político, social y económico fundamentado en la democracia que ha sido ejemplo a nivel mundial. Los nuevos principios democráticos, el espíritu empresarial del salvadoreño, el deseo de superarse y estar de nuevo a la altura del desarrollo socioeconómico internacional, ha hecho que la nación se haya recuperado en pocos años de su estancamiento socioeconómico, ganando reconocimientos internacionales que lo convierten en líder de la región tanto para impulsar cambios a favor del desarrollo, como motor de la integración económica centroamericana. En el siglo XXI, retoma su rol que ostentaba desde el siglo XII A.C., ser el centro de convergencia comercial y cultural regional que conecte a Norte y Sur América en un esquema de comercio libre y competitivo.


EL SALVADOR, UNA DECADA DE PAZ

El Salvador sufrió un conflicto armado entre los años 1980 y 1992. Para poner fin a esta situación, se desarrolló un proceso de negociación entre las partes en conflicto, que eran, por un lado el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y, por el otro el Gobierno de la República, presidido por el entonces Presidente Lic. Alfredo Cristiani. El proceso de negociación concluyó con la firma de los Acuerdos de Paz el 16 de enero de 1992 en el Castillo de Chapultepec, México, D. F.

El proceso de negociación y la firma de los Acuerdos contaron con el acompañamiento y el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Comunidad Internacional, por medio del grupo de Países Amigos encabezados por México, Colombia, Venezuela, España y Estados Unidos, pero sobretodo con la firme convicción de los salvadoreños por lograr la paz.

De tal manera que los Acuerdos de Paz, además de ser el inicio de una nueva etapa en la historia de El Salvador, son un reflejo del espíritu pacifista de los salvadoreños y del interés de generar prosperidad y desarrollo económico en un ambiente de armonía y estabilidad política.

Con los Acuerdos de Paz se inicia un amplio proceso de democratización del país y se crea una nueva institucionalidad, por ejemplo una Policía Nacional Civil respetuosa y al servicio de la ciudadanía; una Fuerza Armada con una nueva doctrina basada en la plena subordinación al poder civil y en el respeto de los derechos humanos; se creo la Procuraduría para la Defensa de los Derechos Humanos; y, se reformó el sistema judicial para asegurar su idoneidad e independencia.

En la década que ha transcurrido desde aquella importante fecha del 16 de enero de 1992 hasta este año de 2002, la principal característica del país y su gente ha sido seguir siempre para adelante, construyendo un futuro mejor para las nuevas generaciones.

La consecución de la paz, así como la reconstrucción y la generación de desarrollo económico, le han valido a El Salvador importantes reconocimientos en el mundo, sirviendo en muchos casos como ejemplo para otros países que han pasado o están con problemas de guerras civiles.

Esta década no ha estado libre de inconvenientes y uno de los principales ha sido la inseguridad ciudadana, evidenciada en momentos por altos índices de delincuencia. Sin embargo, el Gobierno y su gente, además de reconocer estos nuevos problemas, que son, en alguna medida, normales en procesos de post conflicto, han emprendido serios esfuerzos por reducir al mínimo esos niveles de criminalidad.

En estos esfuerzos merece especial mención la labor de la policía nacional civil, logrando reducir casi al mínimo el índice de secuestros, atacando fuertemente el tráfico de drogas y las demás actividades ilícitas tanto del crimen organizado como de delincuencia común.

El Gobierno de la República está convencido que además de enfrentar duramente el problema delincuencial, se deben atacar de raíz las causas que lo generan, es por ello que trabaja activamente en un programa integral para generar mayores y mejores oportunidades de empleo para la población, donde se hace importante la inversión extranjera.


POLITICA EXTERIOR DE EL SALVADOR

La Política Exterior del país busca entre otras cosas, el contribuir a mejorar nuestra participación en el ámbito internacional a través de una presencia activa en las esferas política, económica y social, ya sea en los ámbitos bilateral y multilateral. En ese sentido, se busca profundizar y diversificar el marco de las relaciones con los diferentes actores internacionales a fin de lograr una adecuada inserción en un mundo globalizado.

Teniendo como base lo antes señalado, la Política Exterior trabaja para lograr una proyección y promoción activa de la imagen del país como un espacio económico propicio y atractivo para la inversión y los negocios; coadyuvar a la atracción de inversiones; promover la oferta exportable salvadoreña y colabora en la negociación de instrumentos y acuerdos que permitan mejorar el posicionamiento competitivo global del país, generar más y mejores oportunidades de acceso en los mercados internacionales y fortalecer la capacidad nacional para atraer inversión extranjera.

En ese sentido, los ejes prioritarios de acción, definidos por la Política Exterior salvadoreña son:
  • Lograr posicionar a El Salvador a nivel internacional.
  • Coadyuvar a generar oportunidades de empleo e ingreso, atrayendo inversiones y promocionando las exportaciones.
  • Gestionar la cooperación internacional.
  • Fortalecer la atención y vinculación de los salvadoreños en el exterior.
  • Defender la soberanía e integridad territorial por medio de la diplomacia.